Para la mayoría de las personas, una mudanza es sinónimo de estrés y desgaste, además de un desembolso considerable de dinero, tanto por la inversión que supone la contratación de los servicios, como por los daños que pueden sufrir sus muebles y bienes durante el proceso.




Para que una mudanza o traslado no se convierta en un caos es esencial su planificación, empleando las herramientas y embalajes adecuados para cada mercancía a trasladar, desde plástico burbuja y mantas para la protección de mobiliario hasta cajas de cartón y papel periódico para objetos diversos, así como cinta de embalaje para reforzar cada caja y prevenir posibles rupturas.




Siempre es preferible que antes de embalar muebles, principalmente los electrodomésticos, los limpies al menos 24 horas antes de mudarte. A los electrodomésticos grandes como la estufa y refrigerador, debes quitarles las asaderas, quemadores, bastidores, estantes, cajones y demás partes desmontables que puedan tener. Luego tienes que envolver con cinta adhesiva las perillas o partes pequeñas para asegurarte de que no se pierdan en el camino.



Cuando muevas la lavadora asegúrate de desconectar y vaciar todas las mangueras, puedes guardarlas dentro de la lavadora para asegurarte de que no se pierdan.




Para que no tengas problemas con las cosas de vidrio o cristal, envuélvelos en plástico burbuja y mételos en una caja que tenga en el fondo paños limpios. Rellena los espacios vacíos con periódico o con más paños; esta misma dinámica se debe realizar para cuadros, porta retratos, adornos pequeños y souvenirs.




Recuerda que lo más pesado se coloca en la parte inferior de la caja, las de peso menor en la parte de en medio y los objetos más livianos en la parte superior, cuidando que el empaque no quede muy pesado y pueda manejarse sin mayores problemas




El material de embalaje que se utilice para la protección de tus muebles y enseres es importante, y puede marcar la diferencia entre una buena mudanza o una mudanza con incidencias. ¡Feliz mudanza!